jueves, 1 de diciembre de 2011

LO IMPOSIBLE SOÑAR.

En ocasiones, uno cree que todo el mundo es vacío y gris. Sin sentido, un continuo desesperar y perderse. Sobrevivir, esperando con desesperación una muerte que no será liberación sino una apagón total de los sentidos, que te permita huir de lo que no puedes soportar.

Eso no es vida. Eso apenas es una imitación pobre e infausta de la vida.

Me considero un hombre "fanático de las causas perdidas". Creo en cosas que no tienen sentido o razón de ser. Creo en la esperanza, en el honor, creo en el ser una persona decente, humana. Creo que no hay que tirar basura en la calle, ofrecer mordidas a agentes de tránsito, llevar las cosas de la vida por la derecha, aunque a veces esta no te deja más remedio que torcer las reglas. A veces, no siempre.

Pero cuando pienso en ideales, recuerdo esta canción. El Sueño Imposible, de la obra El Hombre de la Mancha. He aquí la letra:

Soñar lo imposible soñar
Vencer al invicto rival
Sufrir el dolor insufrible
Morir por un noble ideal

Saber enmendar el error
Amar con pureza y bondad
Creer en un sueño imposible
Con fe una estrella alcanza

Ese es mi afán y lo he de lograr
No importa el esfuerzo, no importa el lugar
Saldré a combatir y mi lema será:
'Defender la virtud aunque deba el infierno pisar'

Porque sé que si logro ser fiel
a tan noble ideal
dormirá mi alma en paz
al llegar el instante final

Soñar lo imposible soñar
Vencer al invicto rival
Sufrir el dolor insufrible
Morir por un noble ideal

Saber enmendar el error
para dar con el más puro amor
Creer en un sueño imposible
Con fe una estrella alcanzar

Luchar por un mundo mejor
Perseguir lo mejor que hay en ti
Llegar donde nadie ha llegado
y soñar lo imposible soñar.


Sí. Lo imposible soñar. Algo que nos permita llegar al final con una sonrisa en los labios y decir "Fui feliz. Hice lo correcto."

Lo imposible alcanzar . . . y ser feliz.


viernes, 25 de noviembre de 2011

LA SABIDURÍA DE LA TÍA MAY

Yo no tuve la fortuna de conocer a mis abuelas. A la única que me conoció, era yo muy pequeño.
Vagos recuerdos tengo de ella, de una anciana con una chal rosado, parada al lado de mi bisabuela, a la cual si conviví. Pero esa es otra historia.

Y mi ñoñez sale a flote, cuando digo, que me hubiera gustado tener una abuela o tía, como la tía May de Peter Parker, alias Spiderman.

Siempre con la palabra justa, con la idea precisa para proporcionar consuelo y guía. He aqui un diálogo extraído de la película de Spiderman 2, cuando Peter se ha dado por vencido de ser el arácnido favorito del barrio:


Henry Jackson: Hola Peter!!
Peter Parker: Hola Henry!!. Has crecido mucho.
HJ: Si. Oye, ¿tú eres el fotógrafo de Spiderman, no?
PP: Solía serlo. ¿Por qué?
HJ: ¿Él va a regresar?
PP:No lo sé
HJ: . . . (se aleja)
May Parker: Nunca adivinarás quien quiere ser . . . ¡Spiderman!
PP: ¿Por qué?
May Parker: Él reconoce a un héroe cuando lo ve. Hay muy pocos personajes volando como él. Salvando a viejas como yo. Y Dios sabe que los niños como Henry necesitan un héroe. Gente valiente, sacrificada, poniendo el ejemplo para todos nosotros.

A todos les encantan los héroes. La gente hace cola para verlos. Los anima. Grita sus nombres. Y años después cuentan como se quedaron parados horas en la lluvia sólo para ver al que les enseñó a aguantar un segundo más.

Yo creo que todos tenemos un héroe dentro, que nos mantiene honestos, nos da fuerza, nos hace nobles, y finalmente nos permite morir con orgullo. Aunque a veces tenemos que mantenernos firmes y renunciar a lo que más queremos. Hasta a nuestros sueños.

Spiderman le dió eso a Henry. Y el se pregunta a dónde se fue. Él lo necesita.

Si. Una tía, como la tía May. :)




viernes, 4 de noviembre de 2011

NO CULPES A NADIE

No te quejes de nadie, ni de nada,

porque fundamentalmente

tú has hecho lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo

y el valor de empezar corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre

surge de las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,

enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de tus actos

y prueba de que tú siempre has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso

ni se lo cargues a otro,

acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar

y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado,

así como la causa de tu futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,

de quien no acepta situaciones,

de quién vivirá a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo,

y tus problemas, sin eliminarlos, morirán.

Aprende a nacer desde el dolor

y a ser mas grande que el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo,

y serás libre y fuerte, y dejarás de ser

un títere de las circunstancias,

porque tú mismos eres tu destino.

Lévantate, mira el sol por las mañana y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida. Ahora despiértate,

lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida;

nunca pienses en la suerte,

porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda.

martes, 18 de octubre de 2011

UNA LECCIÓN DE AMOR

En una vidriera un letrero decía: “Cachorros en venta”. Esta clase de anuncios siempre atrae a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:

-¿Cuál es el costo de los perritos?-

El dueño contestó:

-Entre 30 y 50 pesos.-

El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas

-Solo tengo 2 pesos y 37 centavos . . . ¿puedo verlos?-

El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo , seguida de cinco perritos. Uno de los cachorros estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito, inmediatamente, señaló al pequeño rezagado que cojeaba:

-¿Que le pasa a ese perrito?- preguntó.

El hombre le explicó que cuando había nacido, el veterinario le había dicho que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.

El niño se emocionó mucho y exclamó:

-¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!

El hombre replicó

-No vas a comprar a ese cachorro; si realmente lo quieres, yo te lo regalo-

El niño se disgustó mucho, y mirando a directo a los ojos del hombre, le dijo:

-Yo no quiero que usted me lo regale, el vale tanto como los otros perritos, y le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis 2 pesos con 37 centavos ahora, y cada mes 50 centavos, hasta que lo haya pagado por completo.-

El hombre contestó:

-En verdad, no querrás comprar ese perrito hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos.

El niño se agachó, se levantó el pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:

-Bueno, yo tampoco puedo correr muy bien, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.-

El hombre ahora estaba mordiéndose el labio y sus ojos se llenaron de lágrimas. Sonrió y dijo:

-Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú-

Todos tenemos derecho a ser amados, a pesar de no ser perfectos, teniendo el mismo valor que los demás. Parte de la esencia humana, es amar aquello que no es perfecto, sino susceptible de ser perfectible. Ama a las cosas como son, y verás lo que son capaces de ser. Una humana y amorosa lección, en verdad.

martes, 11 de octubre de 2011

¡Deja de amargarte la existencia!

Los seres humanos empleamos tres maneras básicas de amargarnos la vida: exigirnos a nosotros mismos más de la cuenta; exigir exageradamente a los demás; exigir al mundo que sea de determinada forma que no es. Así es como nos volvemos "neuras": depresivos, ansiosos, irritables o vergonzosos en exceso. Y sí, se trata de algo que hacemos nosotros solitos. El ser humano tiene cierta tendencia genética a amargarse.

¿Y realmente podemos cambiar esas actitudes?

Absolutamente. Yo lo compruebo cada día en mi consulta de Barcelona. Se necesita llevar a cabo un trabajo intenso, pero se puede. En realidad, este libro pretende ser una herramienta para todos aquellos que no puedan pagarse un buen psicólogo y que deseen hacer el trabajo por su cuenta.

¿Qué significa "ser fuerte a nivel emocional"?

Significa ser bastante estable, estar alegre la mayor parte del tiempo, que no te afecten demasiado las adversidades, ser capaz de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y relacionarte bien con los demás. Los más fuertes que he estudiado lo consiguen incluso en situaciones muy adversas, como en medio de una guerra o ante una enfermedad grave.

¿En qué consiste su método progresivo para lograrlo?

Consiste en aprender a pensar de una forma diferente a la que lo haces normalmente. Las personas fuertes interpretan siempre lo que les sucede de forma constructiva. Para hacerlo tienes que cambiar tu estructura de creencias básicas acerca de la vida. Consiste en cambiar de filosofía vital de manera profunda. Un joven paciente mío lo describía así: "¡Tienes que girar la cabeza 180 grados!".

¿Cuál es la "mala filosofía de vida" que nos causa problemas emocionales?

Existe cierta tendencia humana a convertir deseos en necesidades. Por ejemplo, "Cómo me gustaría mucho tener coche de lujo, necesito absolutamente tener coche de lujo. Si no lo consigo, soy un fracasado sin remedio". Siguiendo esa tendencia, podemos convertirnos, sin darnos cuenta, en personas que exigen continuamente, y, como consecuencia, se quejan y se amargan sin cesar. La peor filosofía personal es aquella que nos convierte en 'quejicas' profesionales.

¿Podría mencionar algunos "principios de vida diferentes" que nos hacen fuertes y felices?

Tienes que decirte a ti mismo algo que se decía mucho San Francisco de Asís: "Necesito muy poco para ser feliz". Tienes que aceptar a las personas con sus múltiples fallos: esfuérzate realmente en ello. Intenta no exigirte demasiado: todos tenemos carencias y no pasa nada. Trabaja buscando la diversión y no el cumplimiento de la obligación.

El diálogo íntimo de cada uno

La gente más sana y positiva tiene el hábito de no exagerar las adversidades. Las personas ansiosas o depresivas, sin darse cuenta, se ponen mal a sí mismas con lo que se dicen en su interior. Pero se les puede enseñar a cambiar.

Afirma que la sociedad actual produce neurosis y 'terribilitis'

En efecto. La prueba es que cada año aumenta la incidencia de las diferentes enfermedades psicológicas. La sociedad de hoy nos transmite unos mensajes que calan en nosotros y nos hacen débiles: produce "terribilitis". Y la gente joven lo tiene más difícil porque maman esos mensajes desde pequeños. Cada vez vemos a más niños y adolescentes con debilidad a nivel emocional.

Ejemplos de adversidades que afrontamos con "terribilitis"

La clave de la estabilidad emocional es el diálogo interno, lo que te dices a ti mismo. Si te despiden del trabajo y te dices: "¡Eso es terrible, no lo puedo soportar!", te vas a poner ansioso y deprimir. Si te deja tu esposa y te comes el coco cada día con frases del tipo: "Ya no voy a ser feliz: me ha destrozado la vida", lo vas a pasar muy mal. Todo ese diálogo terribilizador tiene un correlato emocional inmediato: depresión, ansiedad, etc. Atención: tú puedes dejar de ver las cosas de esa forma tan negra: déjate de tonterías y esfuérzate seriamente para cambiar ese disco rayado.

Soy humano y fallaré toda mi vida.

"Estamos enfermos de querer más y más. Así que bienvenidos sean mis fallos: soy humano y fallaré toda mi vida. Esta aceptación orgullosa de mis límites me dará paz mental. Se trata de una especie de ecología mental", señala el psicoterapeuta español Rafael Santandreu.

(Extraído del libro “El arte de no amargarse la vida” de Rafael Santandreu)

jueves, 8 de septiembre de 2011

EL FIN DE LA INFANCIA.

Encontrábame yo absorto en profundas cavilaciones ese día. En otras palabras, estaban bastante aburrido esperando que ciertos procesos del trabajo terminarán de operar. En esa parte mi trabajo es bastante monótono: en ocasiones solo es presionar la tecla Enter y cuidar que el proceso no marque ninguna señal de error. En eso tiempos muertos checo alguna otra tarea que tenga pendiente. Pero este día no se me antojaba hacerlo, amén de que eran varios procesos simultáneos.

Tecleé en Google el término “Invasión Extraterrestre”, para buscar en Wikipedia una serie de ciencia ficción de mi niñez, la cual me producía bastante sobrecogimiento en su tiempo. Como sea, leía sinopsis, revisiones y opiniones de la serie, hasta que llegue a los antecedentes. Se mencionaba un cuento llamado “El Fin de la Infancia”, de Arthur C. Clarke, que supuestamente había inspirado esta serie y la película día de la Independencia.

Ande pues, como ya es dominio público, descargué la obra. De 166 páginas me pareció corto, así que lo leí en una tarde.

El Fin de la Infancia habla de una invasión extraterrestre disimulada. Un día, aparecen enormes naves madres de proporciones monumentales sobre las principales capitales del mundo. Tras la estrepitosa nulidad de las armas humanas contra naves que ni se inmutan ante ellas, la voz de Karellen, el orador principal de los Superseñores habitantes de las naves se escucha por el mundo: “Venimos en paz, venimos con una misión, darles guía.”

Karellen y su gente despojaron de su soberanía a la Tierra, coordinándose con sus gobiernos locales para el manejo de los asuntos humanos. Apoyados en la figura de Rikki Stormgrem, secretario de las Naciones Unidas de origen finlandés, es la interacción entre estos dos seres lo que da vida al a primera parte de la historia, pues veladamente los Superseñores planean un cambio en la Humanidad a nivel de sociedad y de individuo, benéficos, pero despojando al hombre de su libre albedrío y su curiosidad por el Universo. Pero esto lo lograrán al tiempo de tres generaciones humanas, aproximadamente 100 años.

Un misterio que rodea a los Superseñores es su imagen física, pues nunca han sido vistos. Sólo es escuchada la voz de Karellen, impactantemente omnipresente por medio de su tecnología. Y esta misma tecnología le da forma a una nueva sociedad en la que no existe el crimen, los vicios o los defectos humanos. Un nuevo orden con un precio a pagar: la libertad de regirnos autónomamente.

Esta nueva sociedad es vista a traves de los ojos de George Greggson y su familia. La nueva estructura social, le tecnología aplicada a la satisfacción de las necesidades, la ausencia de guerras, crímenes y vicios, la forma del poliamor y la forma de los Superseñores: gigantescos demonios alados, extraídos de la memoria del hombre según las distintas religiones.

Los dos hijos de Greggson dan la pauta final para el inicio de la última forma de nuestra raza. Muestran aquello que es resultado de las manipulaciones sociales de Karellen, el fin último de este plan estelar para la Tierra, dónde el mismo arquitecto es obrero pero nunca será protagonista de un cambio así. Es la maldición de los extraterrestres: observar un cambio que jamás podrán lograr para sí mismos.

Todo es parte de un plan, dice Karellen. Sólo que nunca lo divulga. Planea y da forma a nuevas medidas, a una nueva sociedad, alcanzando la utopía soñada por los humanos desde el inicio de los tiempos. Pero la utopía es aburrida; no presenta retos, no permite crecer. Si no hay obstáculos, no hay crecimiento, no hay progreso, piensa Jan Rodricks, protagonista de la segunda parte del Libro. Y rompe con las medidas de seguridad de los Superseñores, para salir de la tierra y conocer el hogar de aquéllos. Obtiene ese conocimiento para regresar a su planeta 80 años después de su salida, para ser el cronista de la evolución de su raza, y del fin de la humanidad como la conocemos. Tristemente, su deber como el último hombre sobre la Tierra, es describir los últimos días de su especie para los Superseñores, que también observan con amargura y casi envidia, el fin de su obra.

Me dejó con un halo de tristeza. La ansiada utopía humana es solemne, y aburrida. Como individuos somos felices, pero como sociedad estamos estancados.

Aún así, recomiendo su lectura, por lo cual dejo el link para descarga.

El Fin de la Infancia - Arthur C. Clarke

jueves, 4 de agosto de 2011

LA GENTE QUE ME GUSTA

Primero que todo: me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y
lo realiza en menos tiempo de lo esperado

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones,
no la que deja sus soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente consigo misma,
porque no pierde de vista que somos humanos
y nos podemos equivocar

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo,
entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente con criterio,
la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo
o que se equivocó.

Me gusta la gente que, ala aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos .

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
a estos los llamo “mis amigos”.

Me gusta la gente fiel y persistente,
que no desfallece cuando de alcanzar ideas y objetivos se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.

Con gente como esta me comprometo a lo que sea,
ya que con haberla tenido a mi lado,

me doy por bien retribuido.


Mario Benedetti